Carlos Bianco critica la conducción del PJ y responde Teresa García
El ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, compartió su visión sobre la situación del peronismo, mencionando un “problema de conducción” y de “fragmentación” en el partido. Aunque no hizo referencia directa a la expresidenta y actual presidenta del PJ nacional, Cristina Fernández de Kirchner, sus declaraciones no pasaron desapercibidas y rápidamente generaron reacciones de parte de otros referentes del espacio, como la diputada Teresa García y el diputado Ariel Archanco.
Bianco expresó en una entrevista que este tema es “visible” y “real”, algo que se puede notar todos los días en los medios. Propuso que el peronismo debe asumir la responsabilidad de la situación actual y avanzar en una construcción política que integre a todos los sectores. Estas palabras se inscriben en el debate interno del partido, donde Cristina ocupa un rol complicado por su situación judicial y las limitaciones que esto conlleva para su participación activa.
La respuesta del kirchnerismo
La reacción de García no tardó en llegar. En sus redes sociales, dejó claro su descontento: “Sin chistar, guarde respetuoso silencio… Hay miles que hoy se han quedado sin trabajo y sin salud.” En este sentido, su respuesta subraya la gravedad de la situación que enfrenta la población y critica el enfoque de Bianco, sugiriendo que debería prestar más atención a los problemas cotidianos que afectan a muchas personas. Además, en un tono irónico, García recordó que la conducción está “presa, proscripta y con restricción inhumana”, pidiendo “más peronismo, por favor.”
Archanco también se unió al intercambio de palabras, comentando con ironía que “la política del ‘sin chistar’ sigue hablando.” Esta frase hace referencia a una situación previa en la que Bianco había pedido a los legisladores del kirchnerismo que no cuestionaran las decisiones del gobernador Axel Kicillof, lo que generó descontento en el bloque opositor.
La negociación en el Senado bonaerense
El intercambio de declaraciones no es un hecho aislado, ya que está enmarcado en una negociación clave entre el kicillofismo y La Cámpora sobre el reparto de cargos en el Senado. Este jueves, se lleva a cabo una sesión para definir nuevas autoridades, pero aún no hay un acuerdo alcanzado.
Una de las cuestiones más importantes en discusión es la vicepresidencia primera, que es fundamental en la línea de sucesión. El que ocupe este puesto deberá presidir la Cámara en momentos en que Verónica Magario reemplace a Axel Kicillof. Este cargo está vacío desde diciembre debido a la falta de consensos en una sesión preparatoria.
El grupo de Kicillof, conocido como Movimiento al Futuro (MDF), busca mantener este puesto para fortalecer su conducción política. Por otro lado, desde el kirchnerismo, el nombre de Mario Ishii se ha mencionado como candidato para este espacio, advirtiendo que podría romper con el bloque si no se cumplen los compromisos pactados. También se ha hablado de Marcelo Feliú como una figura que podría generar consenso.
Por otro lado, la dirección del bloque peronista aún no está definida. Ha surgido el nombre de Sergio Berni, exministro de Seguridad, quien ha vuelto a alinearse con el kirchnerismo. Sin embargo, también se han planteado alternativas, como Adrián Santarelli, senador asociado al intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín. En medio de estas negociaciones, se busca mantener la tregua política que comenzó con la reorganización del PJ bonaerense.
La disputa se desarrolla en un contexto más amplio de reconfiguración del poder legislativo. En la Cámara de Diputados, el liderazgo ya ha sido repartido entre el kirchnerismo y el massismo. Alejandro Dichiara preside, mientras que la vicepresidencia está en manos de Alexis Guerrera y la jefatura del bloque es ocupada por Facundo Tignanelli. El kicillofismo no logró obtener posiciones de peso en este espacio.
Dada esta situación, la definición en el Senado toma un valor adicional para el gobernador, quien busca reforzar su posición interna y evitar verse condicionado en un futuro escenario de mayor proyección. La negociación está marcada por desconfianzas y equilibrios delicados, lo que pondrá a prueba la convivencia frágil entre los distintos sectores del peronismo en Buenos Aires.